ᴇɴ ɴᴏᴍʙʀᴇ ᴅᴇ ᴅɪᴏꜱ, ᴇʟ ᴄʟᴇᴍᴇɴᴛᴇ, ᴇʟ ᴍɪꜱᴇʀɪᴄᴏʀᴅɪᴏꜱᴏ.
INFUSIÓN Y DECOCCIÓN
Vamos a hacer una pausa en nuestro camino herbal para repasar un aspecto principal a la hora de preparar nuestros remedios herbales, para los cuales, normalmente usamos una de las dos técnicas.
Todas las plantas son diferentes, incluso aun si cogiéramos dos ejemplares 'iguales',
dependiendo del lugar de procedencia de estos, el clima que allí tenían, el
terreno donde se han desarrollado y crecido, etc., haría que varíen mucho sus
principios activos, ya que las plantas, como los humanos, tienen una gran
capacidad de adaptación para con el lugar donde se encuentran. (No sería lo
mismo coger unos tallos de Romero “salvia Rosmarinus” en un acantilado húmedo
de Irlanda, a recogerlo en un valle cercano a una montaña mediterránea soleada.
A su vez tenemos que tener en cuenta que estos principios activos (mucílagos, taninos, principios amargos, flavonoides, alcaloides, etc), se pueden encontrar en una sola parte de la planta, en la planta entera, o en mayor o menor medida (cantidad de substancias activas) dependiendo de la estación en la que las recolectemos. Conocer cada planta en profundidad nos abre una perspectiva más amplia y profunda de todos los casos en los que podamos usarla para nuestro beneficio, Alhamdulillah.
Un aspecto muy importante para remarcar es que, cuando ya sea que vayamos a hacer una infusión, o una decocción, dependiendo de cómo hagamos este proceso de extracción de principios a través del agua, conseguiremos un resultado u otro.
Una misma planta, preparada de una manera, o de otra, tendrá un efecto sobre nuestro organismo distinto. Por ejemplo, si pusiéramos a hervir a fuego lento durante unos 5 minutos, una cantidad de Tomillo o Farigola “Thymus vulgaris”, los aceites volátiles de este se evaporarían, por lo que dejaríamos escapar, en gran medida, sus propiedades antisépticas y antimicrobianas, pero por el contrario, habríamos extraído más profundamente sus 'taninos', por lo que serviría más como un antidiarreico o como cicatrizante interno, además de contar con un aroma y un sabor totalmente diferente, según el caso.
Esto nos evidencia más que el mundo herbal es dedicado, no solo es
necesario saber sobre las plantas a nivel fitoquímico, sino también conocer individualmente,
como y de qué forma, preparar las hierbas para extraer un mejor potencial. Allahu a'alam.
En conceptos generales decimos que:
v INFUSIÓN:
Estas son especialmente indicadas para las plantas a las que una cocción demasiado prolongada puede afectar demasiado a sus principios activos. Para realizarla, ponemos en una cacerola agua a hervir, a fuego lento (recomiendo poner incluso las plantas desde el principio (desde que el agua este fría o tibia), así se irá destilando poco a poco), tapamos la cacerola. Una vez el agua comience a hervir, no esperaremos más de 30-60 segundos en apagar el fuego y dejar reposar entre 10 y 20 minutos. Por último, se filtra y se exprime el residuo para ultimar de recoger los principios activos.
La infusión debe beberse caliente, nunca fría ni hirviendo. (Todo ello con el
fin de que no se pierda o se oxide la substancia; si es con el fin de que la disfrutemos
solo por su sabor, esto no lo aplicaremos, osea que, puede tomarse incluso con
hielo, o realizar recetas de comidas con el brebaje resultante).
Las infusiones generalmente se usan, además para su uso oral (beber), en cataplasmas, lavados, baños y enjuagues o gargarismos. Excepto ciertas plantas, las infusiones son adecuadas para las partes 'blandas', es decir, tallos no leñosos, hojas y flores.
v DECOCCIÓN:
Este tipo de preparación, por el contrario, se usa para aquellas plantas
las cuales no nos interesa extraer sus principios volátiles, o bien que no los contienen.
Generalmente se usa para extraer principios activos de partes más duras, como
raíces, semillas o cortezas. También nos interesará este proceso para extraer
ciertos principios activos más complejos de conseguir, como los taninos o los
mucilagos, así como ciertos minerales, los cuales, aún encontrándose
normalmente en partes 'blandas' de las hierbas (tallos superiores, hojas y
flores), siendo estas substancias y partes, elementos que extraeríamos mediante
'infusionado', en ciertos casos, requieren del proceso de ebullición para ser
extraídos en el agua.
Según los casos, se pondrá la hierba, troceada y reducida lo máximo
posible, durante unas horas en agua fría o tibia (reblandecer tejidos), o bien directamente
la pondremos en el agua hirviendo, y a continuación, ya sea desde un comienzo o
desde otro, pasaremos a hervir la parte de la planta a fuego lento por entre 10
minutos, hasta horas, siempre dependiendo de los principios que quisiéramos
conseguir.
Estas dos técnicas parecen muy sencillas, pero que eso no nos lleve a
engaños, conocer cuando usar cada una de ellas, para qué planta y de qué manera
en concreto para según qué fin, es un arte que lleva muchos años de conocimiento
y práctica, espero insha'Allah que entre todos, podamos seguir portando
nuestras experiencias y vivencias al hermoso bagaje herbal.
Espero que la lectura te haya sido de provecho Insha'Allah, recuerdo que la
información en este capítulo es solo para fines educativos, para el
mantenimiento y la prevención de la salud general, y no tiene la intención de
diagnosticar o tratar ninguna enfermedad o afección médica.
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Assalamu alaikum wa rahmatullah wa
barakatuh


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